Crónica de Lux Aeterna
Que Mulero es un currante a los platos es algo que ya no duda nadie, y eso queda demostrado en que esta es la tercera vez en menos de un año que se pasa por la zona de Bilbao, tras sus actuaciones de la Rock Star (Bilbao) el verano pasado, su paso por el Image de Berango poco después y ésta de la Fever.
La competencia musical de el viernes de la actuación fue terrible. Parece que a veces se ponen los organizadores de acuerdo en poner demasiados fiestones el mismo día: teníamos a Ben Sims en el Guass, a Christian Wunsch y Exium en la Cool de Vitoria, y a “dios” Mulero en la Fever. Difícil elección, pero es que tenía ganas de volver a ver a Oscar y además, a la puerta de casa. Por otra parte, aún no había visitado la Fever en un gran evento electrónico (la sala Blue no es muy representativa, al menos la parte de “gran”) y tenía curiosidad por comprobar qué tal andaba de sonido.
Llegamos allí a eso de la una y pico de la mañana. Primera sorpresa, pese al frío había un ambiente parkinero bastante movidito y la cola asustaba un poco. Tocó aparcar casi al final, en la “piscina de barro”, ya que el resto estaba ocupado. No pensaba yo que Mulero movía a tanta gente por Bilbao… De todas formas la cola avanzó rápido y entramos pronto previo pago de los 15 euros de la entrada.
La fiesta ocupaba gran parte de la Fever, ya que estaban abiertas las salas Pink (la primera sala que te encuentras nada más entrar) y la Gold (la sala que más ocupa, dedicada normalmente al rock estilo universitario, que incomprensiblemente triunfa bastante y se llena siempre). La sala Blue, situada en el piso superior, también estaba abierta y dedicada a una AfterParty del concierto de The Hives, que había sido a las 22:00. Había que entrar con invitación, pero de todas formas pocas ganas tenía yo de entrar en esa sala viendo lo que había en el resto.
La primera impresión que tuvimos al entrar, con Koldo Intermusic a los platos, fue que el sonido, pese a sonar potente, no era del todo bueno, los agudos sonaban mal y eran francamente molestos al oído. La iluminación en un primer momento también era un poco pobre, daba la impresión que eran ya las 7 de la mañana y tenían la luz de “vamos a cerrar, iros a casa”. ¡Parecía de día! Y a mí es que ver las caras de la gente cuando estoy de fiesta me corta un poco el rollo. Era gracioso ver los cañones de luz girando sin parar sin dar nada de luz.
Pero todo esto estaba arreglado para cuando Mulero se puso a los platos. Un Mulero quem puestos a ponernos en plan rosa, había cambiado un poco de look con el pelo mucho más corto de lo habitual. Como siempre, una técnica muy depurada, techno cañero del bueno y unos temazos impresionantes. Por algo es (aunque muchos se empeñen en no afirmarlo negándole muchos reconocimientos) el rey del techno español. Ojo, es opinión personal

Eso sí, lo que siempre reprocharé a Oscar es su falta de feeling con el público. Tal es su concentración en los platos que parece que se olvida que hay gente dándolo todo abajo, rara vez mira al público ni interactúa con él. Pero bueno, nos hace vibrar con cada sesión suya, así que se le perdona.
Y esto es todo lo que dio la noche, unos encargados de calentar la sala (Koldo Intermusic y Víctor Martínez) que estuvieron a un gran nivel, Mulero en su línea, una gran afluencia de público y una sala Fever que pasa con nota como sala de grandes eventos electrónicos. Y como adelanto, pronto tendremos en la misma sala a artistas de la talla de Acquaviva o Steve Bug.
